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Comodoro Rivadavia

Extensos alegatos de la fiscalía en el juicio por estafa con terrenos de Seros

Están imputados los policías retirados Juan Carlos Rossi y Nelson Leandro Quilaleo y el escribano Pablo Fossati.

En la continuidad del juicio oral donde se ventila el caso de estafa con terrenos pertenecientes al instituto de seguridad social y seguros (Seros), comenzaron a escucharse los alegatos de las partes, haciéndolo en primera instancia la parte acusadora por parte del Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal general Gustavo Núñez y el funcionario de fiscalía Rubén Kholer.

Cabe destacar que para esta ocasión el evento fue trasladado a salas del tercer piso, debiendo adaptarse dos de ellas. En una se encontraban los integrantes de fiscalía junto a los abogados de la parte querellante, mientras que en la restante estaban los imputados junto a sus defensores, en ambos casos siguiendo las alternativas a través de sistema web. La Jueza Ivana González estuvo conectada mediante el mismo sistema, como lo ha hecho durante todo el debate.
Destacó en un comienzo el fiscal Núñez la cantidad de documental que pudo observarse durante este juicio, de características complejas y con accionar de imputados pluriofensivos ya que afectaron el bien público y la administración pública. Se refirió al delito de falsificación de documento público enrostrado al escribano Pablo Fossati, quien es un escribano público que cumple una función primordial en la sociedad. Su función es legitimadora y de autenticidad y tiene que ver con los derechos de la gente.

Compra venta

Destacó la importancia de la escritura pública, un instrumento demasiado estricto y la fiscalía ha acreditado la falsedad del instrumento 94 y puso énfasis en los allanamientos efectuados en la escribanía y en el círculo policial. Mencionó el testimonio de quien era presidente del instituto, Carlos Mantegna, quien dijo no haber visto nunca a Fossati y tampoco firmó ninguna escritura. Para el fiscal, el escribano nunca estuvo en el instituto, y tuvo en cuenta los testimonios de las secretarias quienes dieron cuento el método que se utilizaba habitualmente.
Refiriéndose al boleto de compra venta, enfatizó en el contrato establecido para la adquisición de los terrenos. Mencionó el testimonio de Aldo Griffiths, quien verifica que no se había hecho trabajo alguno en la manzana 441, sobre los cuales Rossi ante una carta documento refirió que los terrenos habían sido donados al instituto provincial de la vivienda, mientras que nunca hizo mención que los mismos fueron vendidos a un señor de apellido Calvo y luego transferidos a una persona de apellido chino.
Sobre la escritura 094 la calificó como inválida porque Fossati plasmó una maniobra inviable y la firma de Mantegna es apócrifa. El acusado contestó demanda indicando que el mismo se apersonó en el instituto, siendo esto falso ya que nadie lo vió por ese lugar. Se constató que los datos personales son falsos, y echó por tierra lo prescripto en la ley civil, mientras Mantegna no tenía la potestad para transferir los terrenos de la manzana 441. No se menciona el cargo en la misma escritura, cosa que es obligatoria, es decir para que son destinados los terrenos, lo que si fue puesto en la escritura 167 donde Fossati intenta explicar que fueron cedidos al instituto provincial de la vivienda.
Sobre la falsificación de la firma de Mantegna, calificó a tal cuestión como la verdad científica. Refirió a los tres peritos intervinientes en la pericia escopométrica y responde a los interrogantes de todas las partes. Destacó el testimonio y el informe presentado por el licenciado Martín Costa, quien goza de una credibilidad extrema, realiza 280 pericias por año y tiene un legajo intachable. Detalló los aspectos fundamentales de esa pericia que contrasta con los dichos de María Pía Revuelto, aunque la mencionada se contradice en todo, al decir del fiscal, marcando sus contradicciones.

Falsificación de firma

La vedette de esta pericia son las tres detenciones y el golpe de sable o látigo en el comienzo de la firma, concluyendo que es una firma falsificada a mano alzada y servil. En esto coincidió el perito Ladislao Aceves, quien fue puesto por la defensa de Rossi y Quilaleo. En cuanto a lo expresado por el testigo Eduardo Casá sobre el método caligráfico, indicó que nunca dio a conocer como era el proceder en esa pericia y estuvo alrededor de tres horas con el material dubitado e indubitado, dando a conocer un informe de seis a ocho hojas solamente, indicando que había tomado fotograrías, basándose en eso solamente.
Fustigó a los testigos Casá y Revuelto quienes se limitaron a criticar al método escopométrico pero sin dar mayores detalles del método caligráfico, enfatizando en la falta de profesionalismo de los mismos. En ningún momento los mismos hicieron mención donde estaban los elementos utilizados para sus estudios en tal sentido. Comparó con imágenes los trabajos realizados por los peritos, señalando que esto indica que pericia es la que vale y cuál no tiene valor, siendo el método escopométrico el que da todas las respuestas y trabajando con un material de una fineza extrema, se trabaja sobre los originales, en tanto Casá con el método caligráfico trabajó utilizando foto sobre foto, dejando sentada la falta de profesionalidad de este último.

El fraude en perjuicio a la administración pública

El funcionario de fiscalía Rubén Kholer dio continuidad a los alegatos por parte del Ministerio Público Fiscal refiriéndose al fraude llevado adelante por los imputados Rossi y Quilaleo en perjuicio de la administración pública. Habló de la existencia de un sujeto pasivo y fue revisando cada uno de los testimonios que dieron cuenta de como se fue dando la venta de esos terrenos, que debían ser destinados a infraestructura social, según lo estipulado en los respectivos convenios.
Puso mucho énfasis en la maniobra urdida, cuando en los documentos consta que como respuesta a los pedidos de informes el círculo policial con la firma de Rossi y la secretaria explican que esos terrenos habían sido cedidos al instituto provincial de la vivienda para un plan destinado a sus asociados, cuando en la realidad ya existían documentos que daban cuenta que los lotes pertenecientes a la manzana 441 habían sido vendidos a un comerciante chino en la suma de 150 mil dólares, siendo acusados los policías retirados Juan Carlos Rossi y Nelson Leandro Quilaleo junto al escribano Pablo Fossati.

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