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Comodoro Rivadavia

Pfizer: el gran problema para la distribución masiva

La noticia alentadora de esta semana fue por tener un 90% de efectividad contra el coronavirus, sin embargo expertos señalan un problema para su distribución.

La farmacéutica Pfizer anunció la primera evidencia de una vacuna que puede llegar a prevenir el COVID-19 con un porcentaje de 90% de efectividad.

Las bolsas y acciones se dispararon con la esperanza de mantener un control total por sobre la pandemia de Coronavirus que azotó el mundo entero, con la consecuencia de miles de muertes y una catástrofe económica a nivel mundial.

Todavía se están analizando los datos completos para asegurar su eficacia y seguridad, viendo también los resultados que reportan otras vacunas, como las de AstraZeneca, Moderna, Johnson & Johnson y Novavax, que se especula deberían publicarse dentro de poco.

Por el momento la atención gira hacia uno de los requisitos de conservación: debe mantenerse sin interrupciones a -70 °C, lo que estadísticamente, podría suponer un freno para garantizar su distribución al mundo entero.

Paula Cannon, profesora asociada de microbiología molecular e inmunología en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, asegura a la revista Time que “La vacuna de Pfizer debe almacenarse a un punto suficiente de frío que se rompa una cuchara, temperatura que sólo alcanzan los congeladores especializados”. En este sentido, comparó: “El congelador o freezer convencional de una cocina mantiene temperaturas cercanas a los -20 °C, lo que permite mantener un helado frío pero sin que sea un impenetrable bloque de hielo, por lo tanto no permitiría conservar esta vacuna candidata”

Este planteamiento hace que serias dudas salgan a la luz sobre quién y cuándo podría recibir la vacuna Pfizer si se aprueba, debido a que expertos sostienen que probablemente la vacuna no esté disponible para todos o al menos no por el momento, ya que los grandes centros médicos son los que tienen más posibilidades de tener los recursos que se necesiten para un almacenamiento correcto, mientras que muchas personas no tienen acceso a estas instalaciones, como gente que habita en áreas rurales, países en desarrollo y hogares de ancianos.

Si la vacuna no se mantiene a la temperatura correcta, podría descomponerse y quedar inutilizabe. En cambio, si su preservación es correcta, podría durar hasta seis meses. Muchos hospitales no cuentan con congeladores aptos para esto (en los Estados Unidos cuestan alrededor de U$D 10.000 mas el consumo de energía).

El problema sobre la cadena de frío y distribución será un elemento diferencial entre las diversas vacunas, poniendo en evidencia que no todas seran equivalentes, presentando un fuerte desafío para países de América Latina, Asia y África, en base a sus climas donde el intenso calor podría dañar la refrigeración.

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