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El país en llamas: se queman 175.000 hectáreas de bosques y humedales

“La Argentina está en llamas. No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo el fuego consume toda nuestra vegetación y afecta a las personas que allí viven.”

Los que ponen el grito en el cielo son los Jóvenes por el Clima que en un solo día juntaron casi 50.000 firmas, incluida la de la activista sueca Greta Thunberg, para exigirle al Gobierno argentino medidas concretas para afrontar la situación y a los legisladores la sanción de la postergada ley de humedales.

Según los números de diferentes organizaciones, hoy más de 175.000 hectáreas están bajo fuego. Los incendios principales están en los humedales del Delta, en el bosque serrano de Córdoba, en el monte formoseño, y también hay focos en la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Jujuy, Tucumán y Chaco, entre otras. En Corrientes, en lo que va del mes se detectaron más de 8000 focos activos. Solo anteayer, los bomberos del destacamento de la capital provincial tuvieron que salir 75 veces a combatir las llamas.

Los mapas del Observatorio de la Tierra de la NASA, al que accedió LA NACION, muestran la dimensión del problema: casi en tiempo real se ve el avance del fuego, con focos que van de norte a sur. El área equivale a ocho veces la Capital Federal.

Los informes del Observatorio de la Nasa lo enmarcan dentro de la crisis climática que golpea a la región, como consecuencia del aumento de la sequía, las altas temperaturas y los fuertes vientos, lo que constituye el ambiente propicio por el que se propagan los incendios. Sin embargo, no representa el origen mismo del fuego.
“Los incendios son intencionales y hay que buscar a los responsables”, dijo ayer el ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié que sobrevoló los incendios en Córdoba.”Tenemos que exigirle a la Justicia que aprese a cada responsable y replantearnos como sociedad nuestros métodos productivos. No hay plan B”, publicó en su cuenta de Twitter.

Los Jóvenes por el Clima están ansiosos por el regreso del ministro. Planean reunirse con él mañana y llevarle los puntos del petitorio. ¿Qué hay detrás de estos incendios? Intereses productivos e inmobiliarios, afirman. Con ellos coinciden los ambientalistas. Estos incendios buscan ampliar la frontera agropecuaria por sobre los humedales, cambiar las reglas de uso del suelo en zonas de bosques, para impulsar emprendimientos de viviendas, acelerar el de desmonte y depreciar el valor de la hectárea y desplazar a pueblos originarios de áreas protegidas, entre otras. Así lo explican a LA NACION distintos especialistas consultados. Todos coinciden en que estos incendios no tienen una sola causa, pero sí tienen algo en común: la acción del hombre en el inicio del fuego.

“Está claro que hay una sequía y una bajante del río. Pero estos incendios tienen que ver con la intencionalidad. Se atribuye a la quema de pastizales, pero detrás hay una intención de abrir espacio productivo. Por eso es indispensable que se sancione la ley de Humedales. Y que sea una ley que permita hacer gestión. Que establezca penas a quien provoque incendios”, apunta Andrés Nápoli, director ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), que mira con preocupación el mapa del avance del fuego en todo el territorio.

Y también el mapa de desmontes. “En lo que va de la cuarentena, el desmonte en todo el norte creció muchísimo. Y nadie controló. Se está aprovechando el contexto de la pandemia, porque no hay controles”, dice.

“En 2020 se desmontó más que durante todo 2019. Y con los incendios está ocurriendo algo similar. No todos tienen la misma causa, pero parten de una base común: la crisis climática y ecológica hace que se profundicen las quemas. Tenemos que repensar la forma del modelo productivo. Es insostenible un modelo vaya en detrimento del ambiente”, apunta Bruno Rodríguez, uno de los líderes de este movimiento ambientalista que lidera a nivel global Greta.

“La cuarentena debería llevarnos a repensar algunas cuestiones. Este virus tiene origen en la pérdida de la biodiversidad. Ahora estamos consolidando un contexto que incrementa la posibilidad futuras de vivir otra pandemia”, agrega.

Este año una histórica sequía en la Cuenca del Plata afectó al delta del Paraná incrementando incendios a lo largo de todo el territorio cercano al río, explica el petitorio de Jóvenes por el Clima subido a la plataforma Change.org. En lo que va del año, solamente en el delta del río Paraná se registraron más de 25.000 focos de incendios y ya se perdieron más de 90.000 hectáreas con todo el daño que esto conlleva hacia las personas que viven en estos lugares y la biodiversidad que alberga este sistema de humedales.

En Córdoba y Formosa
“Hace más de dos meses que no llueve en la provincia de Córdoba y ahora hemos entrado en la temporada de fuertes vientos. Estos factores generan un caldo de cultivo perfecto para incendios forestales que en Córdoba ya han arrasado con más de 14.000 hectáreas y debieron ser evacuadas más de 150 personas. Por camino o ruta que uno agarre en Formosa se pueden ver cientos de hectáreas quemadas. Alertan que ya se quemaron 40.000 hectáreas, según datos que maneja Confederaciones Rurales Argentinas”, apunta Rodríguez.
En los últimos meses se detectaron focos de incendios intencionales e ilegales en las reservas naturales de Santa Catalina, Laferrere, Ciudad Evita e Isla Verde, en el área metropolitana del Gran Buenos Aires. “El origen del fuego está enmarcado en acuerdos y negocios ilegales entre las autoridades locales y las industrias inmobiliarias, maniobras denunciadas por los consejos vecinales ya que no contemplan un aprovechamiento sostenible del ecosistema ni prioriza la salud pública de los habitantes”, denuncian Jóvenes por el Clima.

Incendios en Corrientes
En la provincia de Corrientes hay alerta roja por el peligro de incendios por las sequías. Es decir, no se pueden hacer quemas en ningún lugar, y menos sin permiso. Sin embargo, la provincia arde y los bomberos no dan abasto.

Luis Martínez es un ambientalista de la provincia y lo confirma. En lo que va del mes, hubo más de 8000 incendios. Uno de los frentes avanza sobre el parque provincial San Cayetano, que alberga especies protegidas como la aperea, una especie de cuis que está perdiendo su hábitat. “Los incendios son intencionales. La mayoría son productores que para realizar el cambio en la pastura prenden fuego. Pero todos saben que no se puede hacer así, y menos con la sequía que tenemos. Toda la vegetación acá está seca y el río también. Se sabe que en estas condiciones es imposible hacer una quema controlada. Estamos convencidos de que esto es un intento por avanzar sobre la tierra fértil de los humedales”, apunta.

Martínez muestra fotos de lo que queda después del fuego. Un camino de tierra que muestra el campo arrasado en Concepción del Yaguareté. En Mburucuyá, cuenta, anteayer se detectaron otros siete focos.

La ley de Humedales es justamente uno de los reclamos en este contexto de incendios. Pero, pese de estar en comisiones, la norma no tuvo grandes avances. “Tener una ley de Humedales permitiría primero tener un inventario de humedales y un estudio de las cuencas y sus bosques. Pero, además, nos daría herramientas para administrar el uso del suelo. Hoy no existen sanciones directas para quien afecte este ecosistema que tiene tanta importancia”, explica Nápoli.

Justamente, a diferencia con lo que ocurrió con la ley de bosques, lo que se busca es que esta ley incluya sanciones penales. Con la actual ley de bosques, en la práctica a quienes desmontan les resulta más barato que pagar la multa.

Qué son los humedales
“Los humedales son ecosistemas vitales para el planeta. Funcionan como esponjas. En momentos de abundancia de agua, absorben el exceso y albergan una enorme biodiversidad. Pero en tiempos de sequía, tienen la capacidad de vaciarse de agua y seguir vivos. Sin embargo, se convierten en combustible. Al quemarse, pierden su capacidad de absorción y hay que esperar inundaciones en la zona”, explica Inti Bonomo, director de la carrera de Gestión Ambiental de la UADE.

“Nadie en su sano juicio realizaría una quema de pasturas en esta sequía. Lo mismo está ocurriendo en Córdoba. Los incendios tienen distintas causas y una misma razón: la falta de planificación productiva y ordenamiento territorial que nos permita evaluar por un lado las capacidades productivas del lugar y, por otro, los servicios ambientales que esos ecosistemas nos brindan. Hoy sólo se mira la capacidad productiva”, dice Bonomo.
“Hay prácticas que ya no pueden seguir ocurriendo. Los incendios en Córdoba son intencionales. Comenzaron en el mismo momento, en diferentes puntos, cerca de caminos. Hay grupos inmobiliarios que pretenden lograr un cambio en el uso del suelo, y ante la ausencia estatal, lo van consiguiendo a fuerza de incendios”, dice Cristian Schneider, es biólogo cordobés, investigador y docente, miembro de la Coordinadora en Defensa del Bosque Nativo y de la Asociación para la Conservación y el Estudio de la Naturaleza.

La hectárea de monte quemado no vale lo mismo que la de bosque, dice Schneider. El fuego en la provincia actualmente cubre unas 14.000 hectáreas y, en lo que va del año, quemó 45.000 hectáreas de bosque nativo. En los últimos 150 años, la provincia perdió casi toda su flora originaria. Hoy se conserva, dice el especialista, apenas un 3% de bosque nativo. Son unas 4 millones de hectáreas. Más del 1% se quemó este año.

Por: Evangelina Himitian y Delfina Arambillet

(Fuente: La Nación)

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