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Comodoro Rivadavia

Que el virus no tape el bosque

Este virus inesperado que explotó cual “tercera guerra mundial”, que mató ya a miles de seres humanos y puso al mundo en cuarentena y al borde del abismo económico y financiero, encuentra a Chubut posiblemente “en manos de la peor gestión de los últimos 50 años”. 

Sin dinero, sin ideas, sin gestión efectiva, sin cuadros políticos y sin experiencia. El concepto no es propio, pero es el común denominador del arcionismo en los más diversos foros virtuales por estos días.
Increíblemente el gobierno del comodorense Mariano Arcioni y la cuarentena obligatoria se encargó de juntar el ´agua y el aceite´. Desde la izquierda más recalcitrante que reclama por los más vulnerables invisibilizados, al empresariado multinacional absorto ante la dimensión de la debacle y de sus pérdidas, desde doña Rosa oronda desde su huerta orgánica al verdulero embarbijado esperando con preocupación si pasan los cajones del Valle, desde el comerciante paralizado al empleado público empobrecido, la coincidencia es lapidaria: ´esto no podría haber sido peor´.

El cieloraso mete púa

Es que si vivir encerrado es ya una anomalía importante y difícil de implementar puertas adentro en cualquier familia tipo, sin dinero todo se vuelve más terrible. Desde la organización de las compras, la racionalización de las comidas, la ansiedad por el devenir y la preocupación por si algo mucho más malo sucede en el núcleo familiar y hay que actuar de emergencia. La conjugación del desastre económico y financiero que generó el actual gobierno manejando sin plan una provincia quebrada, ahora con la cuarentena obligatoria, se convirtió en un cóctel explosivo.
Pifió este fin de semana el pago del escalón, y con ello más de la mitad de los trabajadores recién van a cobrar febrero en abril. Todos los chubutenses, y más aún los estatales, saben que esta realidad no se generó por el coronavirus, pero el fracaso recurrente con cuarentena obligatoria se va transformando en un caldo de cultivo de descontento difícil de dimensionar. Sencillamente porque las cosas son peores de lo que se podía suponer a nivel gestión política, y sobre todo por la falta de perspectivas, los errores de comunicación, y el grado de improvisación que se evidencia. De hecho, la plata de los salarios en realidad no está y no aparecerá por arte de magia, pero se sigue priorizando el pago de intereses de deuda, las abultadas comisiones por toda transacción y la bicicleta financiera como única salida.

A la retranca

Si este fin de semana Arcioni se vio obligado a pagar salarios por más de $700 millones a todos los trabajadores de la Salud, fue sencillamente porque lo obligó el DNU de emergencia que él mismo firmó bajo la presión de los directores de los hospitales, que amenazaron con renunciar todos en masa ante la falta de fondos y la escasez de insumos. Pero además de esto, el Ejecutivo no logró cubrir ni el primer rango de salarios, ni jubilados ni mucho menos proveedores.
Este fin de semana circulaban placas por las redes con lamentos chubutanos “Los trabajadores y jubilados de Chubut exigimos el pago de nuestros salarios! Cuarentena sin sueldos, es abandono”, rezaba un respetuoso pero contundente reclamo que ya empieza a capear por el lado del “abandono de persona” cual chispeo anticipador de la lluvia de juicios que le podrían llover a la gestión.

Pedaleo criminal

El ministro de Gobierno, José Grazzini, salió del furcio de las cuasimonedas y se enfocó en otro chiste cordobés: «estamos abocados a trabajar para dar seguimiento al pago, teniendo en cuenta el feriado del 31 de marzo». De hecho, «se está hablando con el presidente del Banco Central para que se agilicen las liquidaciones de las regalías para la Provincia de Chubut y de esta manera hacer el depósito de los sueldos». La pregunta es ¿cuál regalías? Las que le puedan quedar con un barril de crudo a U$S 25 y luego de pagar el fideicomiso por la deuda externa? ¿Porque no da números claros el ministro en lugar de seguir “sanateando”?
Llegar al pico de la pandemia sin alimentos, sin elementos de limpieza y sin medicamentos es tal lo definió un colega “casi criminal”, por lo que no habría que sorprenderse si algún trabajador público o gremio estatal consigue interponer un recurso de amparo; sin descartar que al corto plazo, si reacciona algún gremio comprometido, se confisquen cuentas públicas para garantizar el salario mínimo para subsistir en medio de la crisis sanitaria.

La dirigencia, sorda, muda y ciega

El Ejecutivo provincial sin dudas aprovechó este mes la urgencia sanitaria para diluir la crisis coyuntural, pero a no confundirse, porque el grueso de la ciudadanía no la pierde de vista. Sabe que la cuarentena no será para siempre, y hasta es probable que se endilgue el desastre que viene ahora a la pandemia. Una situación verdaderamente angustiante, ver como nuestra querida provincia, cada día que pasa está más destruida. Es muy difícil entender cómo hemos llegado a tremenda desidia, donde nada funciona, pero nos vamos acostumbrando. Las fuerzas vivas guardan un acobardado silencio, los gremios actúan como cómplices silenciosos, mientras la cuarentena se ha convertido en la situación perfecta para acallar a un pueblo harto de esperar respuestas, que había comenzado a pronunciarse organizadamente, pero que quedó preso de un “toque de queda” literalmente ineludible.

El timing del fracaso

La actitud insensible del gobierno, que parece dejar pasar los días, esperando que las soluciones lleguen desde el más allá y todo se acomode mágicamente, preocupa por lo lateral del ideario. Desde la postura del gobernador que emite desde su burbuja de cristal y se siente un ensayista de palacio en un cuento de hadas, reescribiendo una realidad muy distinta a la que viven sus coprovincianos, hasta la liviandad de los pronunciamientos de sus ministros estrellas de gobierno y de seguridad, pasando por el sintomático silencio de otros funcionarios hasta las omisiones matemáticas del jefe de la Economía. Todo es demasiado impreciso, desprolijo e indocumentado como para que no salga mal.

¿Cómplices o testigos en peligro?

Pero la indiferencia va muchos más a allá, porque es muy difícil entender a nuestros legisladores, que fueron elegidos por el Pueblo para defender los intereses de todos sus ciudadanos, a quienes les deben la banca que ocupan, y vociferando que son la voz del pueblo. Un pueblo que está siendo avasallado en todos sus sentidos, mientras los “elegidos” se cubren con el manto de la institucionalidad que no es igual al de la “invisibilidad”. ¿No ven los noveles diputados lo que está sucediendo? ¿Por qué no actúan, se pronuncian oficialmente, no auditan? ¿Son cómplices del oficialismo o inútiles? El interrogante no debe resultar ofensivo. Después de todo si de algo se jactó el arcionismo es de ser una de las pocas gestiones que arrancaba con mayoría propia, y un número ampliado de “amigos de los acuerdos”. Muchos de ellos sentados en una banca sin el menor de los avales políticos ni profesionales. Hablamos de los entendimientos “sustentables” en el tiempo, labrados desde supra acompañamientos bajo promesa de cargos, básicamente.

Provincia rica, pueblo mendigo

Es imposible entender el despilfarro que se ha hecho del dinero de nuestro pueblo, vendiéndonos espejos de colores y sueños que nunca se cumplirán. También es inentendible que con causas en proceso, todo apunte a que no se recuperará ni un céntimo de todo el faltante de las resonantes denuncias aplaudidas por un oficialismo que a su debido momento deberá responder pos su parte. Porque es fácil cargar las culpas a un antecesor fallecido que no puede defenderse, y bajo ese paraguas bañarse de transparencia presunta por un tiempo. Sin embargo el finado se encargó de dejar andando los Municipios, aún en su agonía y nunca dejó que los engranajes del sistema colapsaran. En ese marco, se puede afirmar que la posta que tomó Arcioni está cargada de pesada herencia pero también de ejemplos de lo que se debe hacer para priorizar al conjunto que no termina de asimilar.

Futuro insalubre

Hoy estamos atravesando esta cruzada por la vida, y los temores de finitud se desenfocan ante las injusticias y las faltas de perspectivas territoriales. Rogando que no suceda lo peor, y que nuestro desatendido sistema de salud, nos salve, a puro corazón de sus profesionales y a aportes de emergencia que tratan de emparchar el desfinanciamiento sistemático.
Hoy estamos cumpliendo la cuarentena como remedio para la salvación de nuestra sociedad, y lo urgente relega lo importante. Y los fondos se utilizan a discreción, dicho sea de paso. Con más de un año de la educación interrumpida, la producción replegada, las inversiones suspendidas y la planificación provincial, ausente con aviso; pasado el virus habrá que ver inevitable y urgentemente, que queda del ´bosque´.

fte- eldiario

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