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Comodoro Rivadavia

Boris Johnson prepara medidas drásticas ante las críticas

Bajo fuertes críticas de la comunidad científica por cómo respondió a la crisis, Johnson ayer anunció que “dentro de poco” a las personas mayores y vulnerables se les ordenará aislarse en casa tal vez hasta cuatro meses, mientras se empieza a especular con el cierre de pubs y la ampliación de las vacaciones escolares de Semana Santa.

Mientras más de seis mil personas participaban el domingo en la media maratón de Bath, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, pedía a los dirigentes de la industria británica que modificasen sus cadenas de producción para fabricar respiradores de hospital. El llamamiento fue reminiscente de los pósters con el mensaje Your country needs you con los que Lord Kitchener forró el país en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Un grupo de más de doscientos científicos califica como una locura la idea de desarrollar “inmunidad de grupo”.

Un grupo de 245 científicos y matemáticos denunció los planes del gobierno para conseguir “inmunidad de grupo” permitiendo que cuarenta millones de británicos –en teoría los más saludables– queden contaminados del Covid-19, y de esa manera el país quede vacunado para futuras oleadas de la enfermedad en el invierno y años sucesivos.

Un prestigioso epidemiólogo de Harvard reconoce haberse llevado las manos a la cabeza al leer la estrategia empleada por Londres, después de creer inicialmente que se trataba de una broma de mal gusto. Una clara mayoría de ciudadanos (48% a 37%) considera que sus líderes deberían estar haciendo más para combatir la epidemia, y un número creciente se consideran conejillos de indias en un experimento que podría salir mal.

“Los acontecimientos, amigos, los acontecimientos”, decía el primer ministro Harold Macmillan cuando le preguntaban qué era lo que más temía. Y son los acontecimientos los que están obligando a Boris Johnson a cambiar de paso, aunque sigue dando largas a las decisiones inevitables. Aunque la vida en las ciudades inglesas aparenta mucha más normalidad que en Roma, Madrid, Barcelona o Milán, y cafés y pubs siguen llenos, ayer las colas en los supermercados eran imponentes y se agotaron numerosos bienes de primera necesidad, mientras la gente se prepara para el encierro que se avecina.

 

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