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Comodoro Rivadavia

Francia aprobó polémica reforma al sistema de jubilación

La mayoría parlamentaria del partido gobernante La República en Marcha (LREM) prevaleció hoy en Francia para canalizar la adopción sin voto de una reforma al sistema de jubilación calificada por sindicatos y la izquierda de devastadora para los retirados.

En una sesión de la Asamblea Nacional de Francia que comenzó el martes y culminó en las primeras horas de este miércoles, fueron derrotadas las dos mociones de censura presentadas, una por la derecha tradicional, Los Republicanos (LR), y la otra de la izquierda, Partido Socialista (PS), La Francia Insumisa (LFI) y el Partido Comunista (PCF).

Las iniciativas, distanciadas entre sí por su contenido, tenían como objetivo frenar la aprobación sin voto en el hemiciclo del proyecto de ley para establecer en el país un sistema universal de pensiones por puntos, luego de que el primer ministro, Edouard Philippe, anunciara el sábado la decisión de acudir al polémico artículo 49.3 de la Constitución de 1958.

Dicho acápite es aplicable para normas presupuestarias o una sola vez por sesión parlamentaria para otros asuntos, lo cual aprovechó el ejecutivo en su empeño en impulsar la reforma, pese al rechazo de la población reflejado en las encuestas y a su respaldo a las protestas de sindicados, que incluyeron una huelga de más de 50 días capaz de paralizar en buena medida el transporte público, en diciembre y enero.

La moción de LR recibió en el hemiciclo el apoyo de 148 diputados, mientras que la de socialistas, insumisos y comunistas contó con 91, ambas bien lejos de los 289 requeridos en el hemiciclo.

Antes de las votaciones realizadas ya en horas de la madrugada, la Asamblea fue escenario de una batalla campal, con acusaciones mutuas entre los promotores y los detractores del texto en torno al carácter democrático o no de la actuación oficialista, que dio curso con su maniobra a una de las promesas de campaña del presidente Emmanuel Macron.

Los opositores denunciaron que el gobierno burló la democracia al recurrir al 49.3, cortando los debates parlamentarios que comenzaron el 17 de febrero e introduciendo un documento diferente al inicial.

Por su parte, las fuerzas gubernamentales esgrimieron la necesidad de apelar a este artículo ante las más de 30 mil enmiendas presentadas por la izquierda para obstruir las discusiones.

De acuerdo con el líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, uno de los más férreos detractores de la reforma, el presidente Macron ‘subestima con su capricho la capacidad de resistencia de los parlamentarios, pero sobre todo, subestima el rechazo del pueblo francés a su proyecto’.

El diputado afirmó en la Asamblea Nacional que con la reforma, el gobierno procede a la capitalización de las pensiones, al ofrecer a los intereses financieros el mercado de 312 mil millones de euros conformado por los retirados.

A su juicio, se trata de una postura dictatorial, que será anulada en 2022, en alusión a las elecciones presidenciales y a una eventual derrota en las mismas de Macron.

En una prolongada intervención en el hemiciclo, el primer ministro Philippe defendió la decisión gubernamental y reiteró la determinación de establecer el sistema universal por puntos, que deja atrás el actual, consistente en 42 regímenes de pensiones diferentes.

Según el alto funcionario, el modelo materializado sin voto, gracias al artículo 49.3 de la Constitución, es más justo y adaptado a los desafíos imperantes.

Mientras los diputados protagonizaban enfrentamientos verbales, miles de personas volvieron a las calles convocadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), Fuerza Obrera (FO), la Federación Sindical Unitaria (FSU), los Solidarios y los Jóvenes, para rechazar el uso del 49.3 y exigir la retirada de la reforma.

 

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