Graciela Lara vive en el Barrio Restinga Alí, junto a su hija y mascota conviven con el derrame de petróleo constante en su casa. Reclama una pronta solución tras numerosos pedidos al Municipio que nunca se hizo cargo del pedido.
“Nadie me quiere dar una mano, siempre me ponen peros. Tengo una nena que no puede salir a jugar. Quiero que alguien me de una mano porque así no se puede vivir”, denunció Graciela quien junto a su familia no tienen una buena calidad de vida por este problema.