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Comodoro Rivadavia

Crisis en Chubut: “Cuando una pregunta tiene varias respuestas”

COLUMNA DE OPINIÓN

Mariano Arcioni enfrenta el desafío de superar una crisis económica y social a casi 3 años de haber asumido como gobernador de Chubut.

Lo que implicó en esta nueva etapa asumir las dificultades económicas que se generaron durante el mandato del dos veces gobernador de la provincia, Mario Das Neves (fallecido en 2017) y el de Martín Buzzi que gobernó desde 2011 hasta el 10 de diciembre de 2015 y también, los desaciertos  de su propio mandato.

Durante la administración de los gobiernos de Das Neves y Buzzi se incorporaron al Estado miles de empleados provocando una superpoblación de trabajadores en el Estado provincial: son 6100 sobre una población provincial de 556 mil.

Chubut con sus riquezas naturales provee de recursos al país,  lo que permite deducir que para trabajar la provincia en toda su extensión, mano de obra es lo que sobra. Para este fin el Estado, con sus roles regulatorios, debe arbitrar los medios para que la Provincia produzca. No debe hacer asistencialismo incluyendo personal que no necesita, sino  debe hacer que la gente tenga trabajo, debe crear fuentes de trabajo. 

Los  estatales  de distintos gremios de la provincia llegaron este viernes a su cuarta semana de protestas porque no cobraron los salarios,  pero tampoco facilitan soluciones a los problemas económicos,  muy por el contrario, los problemas se agravan, se magnifican generando dificultades a los chubutenses que no son empleados del Estado. Entonces: ¿dónde quedó: “los derechos de uno terminan donde empiezan los del otro”?

Un tremendo error del Gobierno fue acordar con los estatales paritarias con aumentos importantes que al momento de la firma nadie podía asegurar de dónde iban a salir los fondos para pagarlos, indudablemente,  se trató de una cuestión electoral, un plan cortoplacista.

Se deduce entonces que el Gobierno es culpable en gran parte de esa medida pero no esta exento de ello el frente sindical.  Arcioni puede ser un político improvisado pero los sindicalistas no lo son. Ellos deberían haberse dado cuenta de que el presupuesto de la Provincia no permitía tales aumentos, pero como les convenía  igual firmaron, estrecharon las manos  y todos contentos se encaminaron a las respectivas homologaciones y festejos.

Hoy la realidad es: el dinero que falta para pagar los sueldos ronda aproximadamente los 1600 millones mensuales y no hay de dónde sacarlos. Las ideas de algún improvisado que propuso que no se pague la deuda tomada en dólares está basada en un profundo desconocimiento, ese dinero se resta directamente de las regalías, jamás llega a la Provincia por lo que sería difícil impedir que el tomador de deuda se cobrase.

Tampoco es de fácil implementación que se le pueda cobrar impuesto al viento a los parques eólicos porque habría que habérselo dicho antes de que hicieran la inversión y así caen una a una las “brillantes” ideas.

Por ultimo pero no menor esta el intento del Ejecutivo de echar mano a los fondos reservados (84 millones de dólares) que obligadamente  quedaron del endeudamiento que realizo Das Neves en su momento, (y que ninguna horda compuesta por empresarios y funcionarios corruptos se pudo robar), ya que esto estaría totalmente prohibido por la Constitución de la Provincia.

Los ingresos no alcanzan y a diferencia de una empresa que puede comprar una máquina para producir más y alcanzar una meta de pago, el Gobierno provincial no produce absolutamente nada. Es un gigantesco embudo a donde recala todo el dinero que ingresa por impuestos, coparticipación, regalías, entre otros. Sólo administra lo que producen los que  habitan la Provincia, lo que pagan de impuestos, lo que se cobra por la mal venta de los recursos del sub-suelo,  lo que está a las claras es que lo administra muy mal.

Los números anuales se plasman en un presupuesto casi hormigonado calculado de antemano en base a lo que puede o no valer el barril de petróleo y demás. La única manera de ampliar el dinero que ingresa es tomar deuda, pero no hay enfrente muchos interesados en poner dinero en una provincia que no puede pagar los sueldos, sólo los usureros y de esos no se vuelve.

La gravedad de la situación es tal que amerita  escuchar a aquellos que proponen “armar de manera urgente una mesa de diálogo” entre el Gobierno, los sindicalistas y los intendentes, sabiendo todos de antemano que van a tener que rescindir algo. Que no se sale de este error brutal sin ceder en alguna posición. El llamado se produjo en los últimos días desde distintos lugares, algunos tenuemente y otros con  voz mucho mas sonora como la movilización de hoy de petroleros y comercio. Todos gritan pero no se ve que haya oídos que escuchen.

La realidad indica que no hay tiempo para los caprichos y las terquedades; que es  momento de asumir responsabilidades, todas las partes  cometieron errores. Hay que tener presente que “es la humildad la que facilita que los hombres sean correctos y el orgullo desmedido el que los convierte en demonios”. No hay que permitir que se llegue a la pelea entre pobres y mucho menos preguntar donde deben meterse el orgullo todos los participantes para evitar recibir un improperio por respuesta.

Es hora de sentarse a hablar muchachos, todos  lo agradeceremos.

 

 

 

 

 

 

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