8 de enero de 1878: Muerte del Gauchito Gil

Se llamaba Antonio Mamerto Gil Núñez y pasó a la historia con el nombre con el que todo el mundo lo conoce: Gauchito Gil. Su mito creció de tal manera con el paso del tiempo, que llegó a extenderse desde la provincia de Corrientes a todo el país. Es uno de los íconos más venerados del santoral profano, es decir aquellos que no son reconocidos por la Iglesia, pero si por la gente que los convierten en ‘santos populares’.
Se cree que el Gauchito Gil nació en el departamento correntino de Mercedes, en cuyo cementerio se encuentra su cuerpo desde el día de su asesinato: el 8 de enero de 1878, fecha en que se lo venera como a un verdadero santo popular. Y de la que hoy se cumplen 140 años.

Era hijo de Encarnación Núñez y José Gil de la Cuadra, y algunos identifican -aunque no puede establecerse con seguridad- el 12 de agosto como la fecha de su nacimiento. Sobre su vida y su muerte existen diferentes versiones, pero lo cierto es que se ha transformado en uno de los personajes más emblemáticos y queridos de nuestro folklore.

El Gauchito Gil es un objeto de devoción en Argentina que forma parte del santoral profano, no habiendo sido reconocido por la iglesia católica, aunque sí por más de 300.000 personas que cada año se acercan a su tumba para rendirle homenaje. Su fundamento histórico se encuentran en la persona del gaucho Antonio Mamerto Gil Núñez.

Según cuenta la leyenda Antonio Gil era un gaucho trabajador del campo nacido entre los años 1830 y 1870. Se dice de él que era muy buena persona y siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás.

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Por aquellos años en la provincia de Corrientes comenzó un enfrentamiento político entre colorados y celestes. Él formaba parte de los colorados o Partido Autonomista y se alistó para pelear en la Guerra de la Triple Alianza entre los años 1864 y 1870. Al regresar fue reclutado para pelear en la guerra civil contra el Partido Liberal pero él no se presentó y desertó.

En aquellos momentos la deserción era un delito y por ello Antonio Gil es detenido y degollado por sus actos. Antes de morir le dijo a su verdugo que debería de rezar en nombre de Gil por la vida de su hijo que estaba enfermo, ya que se iba a derramar sangre de un inocente y él podría interceder ante Dios y salvar a su hijo.
Cuando el verdugo vuelve a casa hizo lo que le había indicado Gil y comprobó que su hijo había sanado de forma milagrosa.
Él se encargo de darle a Gil un entierro adecuado y además fue construido un santuario por todas aquellas personas que se enteraron del milagro de Gil.

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