Jair Bolsonaro permite la libre posesión de armas

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció este sábado que liberará por decreto la posesión de armas de fuego para civiles sin antecedentes penales, una de sus principales promesas electorales de su espacio ultraderechista. El ex capitán hizo el anuncio en las redes sociales a poco de su asunción.

“Por decreto pretendemos garantizar la tenencia de armas de fuego para el ciudadano sin antecedentes criminales”, escribió.

Bolsonaro, quien renunció al Ejército en 1988 luego de haber sido amenazado de expulsión por reclamar aumento salarial, basó su campaña en una imagen con sus dedos simulando un arma, como forma de mensaje de lucha contra la violencia, en un país con 62.000 homicidios en 2017.

Bolsonaro dijo que “otras formas de perfeccionamiento” sobre la tenencia y uso de armas de fuego entre los civiles deberán formar parte de iniciativas del Congreso Nacional. “Todos los interesados deben involucrarse”, subrayó.

El ex juez Sérgio Moro, a cargo de la Operación Lava Jato hasta noviembre, será el ministro de Justicia a partir del martes y en el equipo de transición presionaba para emitir un decreto en los primeros 100 días de gobierno sobre el polémico asunto de posesión de armas. La actual legislación permite la tenencia de armas con una renovación del permiso por tres años.

Esta promesa electoral de Bolsonaro también está basada en la experiencia personal: habitualmente recuerda que les enseñó a disparar armas de fuego a sus tres hijos cuando cumplían 6 años de edad.

Uno de los hijos de Bolsonaro, Eduardo, diputado federal que viajó a los Estados Unidos recientemente a prometer una alianza Brasilia-Washington al Departamento de Estado, fustigó en un tuit “el estatuto del desarme de la población” realizado en los primeros años del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), preso desde abril tras haber sido condenado por Moro y la cámara de apelaciones de Porto Alegre.

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“Fue electo un presidente que escucha las demandas del pueblo”, dijo el hijo del ultrderechista, uno de sus hombres de confianza y clave para elegir al canciller designado, Ernesto Araújo, que considera que Donald Trump es el “salvador de Occidente” ante “el marxismo cultural” del “globalismo”.

De cara a la asunción del 1 de enero, Bolsonaro dijo que “lamenta” el boicot a su figura que le anunciaron los opositores Partido de los Trabajadores (PT), Partido Socialismo y Libertad (PSOL) y Partido Comunista do Brasil (PCdoB).

Esta decisión no es inédita. En 2015, en la asunción de la reelegida Dilma Rousseff, los derrotados Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y Demócratas (DEM) no acudieron a la jura ante la Asamblea Legislativa.

Brasilia se prepara para la toma de mando más custodiada de la historia, con base en el atentado a cuchillo que en setiembre sufrió Bolsonaro durante un mitin en Minas Gerais y que fue clave para ganar puntos de popularidad en la primera vuelta.

Los periodistas no podrán circular por los edificios públicos -apenas en uno de ellos, como el Senado, el Palacio del Planalto o la cancillería- durante la toma de posesión del mando.

Incluso los manifestantes no deberán llevar paraguas o elementos cortantes para ver el paso de la caravana oficial. Se esperan hasta 500.000 personas en la Explanada de los Ministerios, aunque se desconoce si Bolsonaro viajará en el tradicional Rolls Royce descapotable que usan todos los electos antes de asumir.

El presidente Michel Temer firmó un decreto que autoriza al jefe de la Fuerza Aérea a derribar aeronaves que violen el espacio aéreo en Brasilia durante la ceremonia.

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